Es increíble como la naturaleza en su estado más puro puede llegar a despertar tanta magia.

Hace varías semanas tuve el placer de visitar por primera vez este maravilloso archipiélago. Días antes de mi visita, me informé sobre las características de las islas y empecé a construir una idea en mi cabeza. Fue estupendo cuando con el barco bordeamos la Isla Grossa y, una vez allí, pudimos contemplar detenidamente el paisaje destruyendo mis ideas preconcebidas y superando todas mis expectativas.

Como podéis contemplar en las fotografías, la superficie nos traslada a esa escena casi idealizada de película en la que todos los amantes del océano hemos soñado con estar alguna vez, pero donde verdaderamente se encuentra la riqueza visual es bajo del mar. Introducirse en sus aguas te hace sentir que formas parte de esa naturaleza pura y salvaje. Con suerte, tiempo y una buena apnea puedes ver toda la diversidad de especies marinas. Desde grandísimos meros que te observan sin prácticamente inmutarse a escasos metros de ti, hasta diminutas medusas que se defienden ante la curiosidad de otros peces.

Una naturaleza que no ha sido ni creada ni explotada por el ser humano. En un mundo altamente industrializado, con grandes desniveles económicos, ideologías políticas, donde el hobbie principal es discutir entre nosotros mismos… En este mismo mundo nos olvidamos de que desde que comienza el ciclo de la vida hasta que acaba y vuelve a comenzar hay algo que siempre permanece: El planeta. El contexto en el que se enmarcan todas nuestras inquietudes es nada más ni nada menos que el planeta tierra, por lo que es un deber moral cuidar de él y de los seres vivos que lo habitan. Por eso hay que agradecer a las personas que establecen como prioridad el cuidado y el mantenimiento de la naturaleza y, que además, consiguen que ésta se mantenga en el estado más puro posible.
Las Islas Columbretes reciben un trato del ser humano excepcional y debería de servir de ejemplo en otras muchas partes del mundo donde se comercializa con la explotación del medio ambiente.

El archipiélago constituye una reserva natural donde la preservación de la
naturaleza es la única y verdadera ley.

Andrea Sandoval Orellana

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